CONTROL
DE IMPULSOS
Las alteraciones del control de los
impulsos, consisten en un fracaso para resistirse a la tentación de llevar a
cabo actos que son dañinos para el propio sujeto o para los demás.
Esta conducta implica: acciones
irresistibles, una activación emocional y una sensación placentera.
El impulso es una sensación de tensión
que se incrementa gradualmente, hasta el momento de cometer la acción
irresistible, para luego experimentar placer y liberación de esa tensión
acumulada.
Después, puede haber sentimientos de
pena o de culpabilidad.
Este comportamiento se agrava con el
consumo de alcohol y otras drogas.
Los tipos de trastornos del control de
impulsos son: trastorno explosivo intermitente, cleptomanía, piromanía, juego
patológico y tricotilomanía.
Enseguida explico brevemente cada uno
de ellos.
Trastorno explosivo intermitente
Este
padecimiento consiste en episodios aislados de impulsos agresivos serios,
como destrucción de la propiedad, que se manifiestan con ataques de ira, de
manera desproporcionada.
El
impulso surge ante situaciones estresantes, se establece en minutos y cede
espontáneamente. Posteriormente suele haber arrepentimiento o autor reproche.
La
intensidad de la impulsividad suele incrementarse con el tiempo.
Piromanía
La persona tiene una fascinación por
el fuego y le produce placer provocarlo.
Se trata de acciones irresistibles,
deliberadas y premeditadas.
Algunos se dedican a oficios
relacionados con el fuego. Estos individuos provocan quemas por placer, sin
considerar las consecuencias y sin que exista una ganancia económica de por
medio, como intentar cobrar un seguro contra incendios.
Tricotilomanía
La tricotilomanía es una compulsión
repetitiva e irresistible, dirigida a arrancarse el propio cabello, las
pestañas, las cejas, el vello púbico o el corporal.
La falta de control de impulsos, lleva
a la persona a tirarse el pelo o el vello hasta
Arrancarlo, llegando a provocarse
heridas o calvas.
Paradójicamente, esta conducta no les
produce dolor, más bien les produce placer, aunque después sufren ansiedad.
Cuando el afectado se come los
cabellos o los vellos, puede desarrollar bolas de pelusa en el estómago,
llamados bezoares de pelos, que pueden causar una obstrucción intestinal.
Es frecuente que estas personas
también desarrollen onicofagia y tricofagia.
La onicofagia es el hábito de comerse
las uñas. La tricofagia es la compulsión por
arrancar el pelo de otras personas,
animales o peluches.
Quienes padecen tricotilomanía,
generalmente niegan el trastorno y
Tratan de disimular las áreas
afectadas. Procuran realizar su hábito a escondidas.
Es frecuente que las personas que
padecen tricotilomanía, también presenten trastornos afectivos y de ansiedad.






















